viernes, 26 de octubre de 2012

Realidades de cuento.

Llamaron al timbre, baje las escaleras dando saltos. Al llegar al portal y salir a la calle me encontré con mis amigos que no parecían nada sorprendidos ante mi nuevo aspecto (lo que me dejo realmente desconcertada). Echamos a andar, pues nos esperaba una gran tarde en el río y había un buen trecho. Al llegar buscamos un lugar de sol y sombra donde descansar, y a mí se me ocurrió una  locura que decidí llevar a cavo. El bar donde él trabaja no quedaba lejos de modo que reuní el valor para ir y decirle por fin toda la verdad. Mis amigas decidieron acompañarme aunque yo insistí en que no vinieran todos por lo que solo me acompañaron dos. De camino podía oír como mi corazón latía como si quisiese salírseme del pecho y a cada paso me ponía cada vez más nerviosa, empezaba a dudar de que fuera capaz de conseguirlo.
Llegamos ante la puerta del bar, acompañada de las palabras de ánimo de mis amigas Nuria y Lucía, traspasé el umbral. Él estaba allí, tras la barra, y en ese instante mi corazón se paró al contemplar su enorme sonrisa cuando sus ojos repararon en mí y me temblaron las rodillas. No sabía como hacerlo, como expresar todo aquello que había venido a decirle. Por suerte contaba con el apoyo de mis amigas, que supieron manejar mejor la situación y me llevaron fuera para sentarnos a una mesa, consiguiendo que mi corazón volviese a latir al sentir una ligera brisa rozándome el rostro. Tras un instante salió por la puerta, estaba más guapo de lo que lo había visto nunca. Fui incapaz de decir nada, estaba paralizada, y él esperaba para tomarnos la nota, ellas pidieron primero para ayudarme y yo conseguí articular tres. Se marchó y me quede maldiciéndome a mí misma por ser tan cobarde y prometiéndome que en cuanto volviera se lo diría. 
Nos trajo los Nestea, yo hice acopio de todo mi valor, me levanté, me acerque a él, apreté muy fuerte los puños y le dije "Te quiero". Dejó la bandeja encima de una mesa y se aproximo a mí, me rodeo la cintura con sus brazos y me besó. esto significa que él también me quería, sus labios me decían que sí. ¿Pero que opinaría su corazón? Abrí los ojos que se encontraban húmedos y descubrí que me hallaba sola en el salón de mi casa y que había estado llorando. Entonces me di cuenta de que todo habían sido imaginaciones mías, yo no era hermosa, no tenía un cuerpo perfecto ni un pelo brillante y sedoso, ni siquiera una reluciente sonrisa.

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